Gracias a su práctica regular, la Biodanza facilita la integración entre nuestro pensar, sentir y actuar, en armonía con el mundo y las demás personas.

Durante la práctica de Biodanza, la música se hace movimiento corporal, es decir, se encarna. La vivencia que surge del efecto música-movimiento deflagra cambios sutiles en los umbrales límbico-hipotalámicos, en los neurotransmisores y en el sistema neurovegetativo. Estos cambios modifican sutilmente el estado de los órganos, los ritmos viscerales, el fondo endotímico y el metabolismo general del organismo.

El sistema viviente humano se nutre de música. No se trata de bailar una música, sino de ‘ser música’. De hecho, la armonía musical induce armonía biológica: la melodía sonora acompaña las melodías de todo lo que fluye dentro de nosotros; el ritmo de la música activa o suaviza los ritmos viscerales.

La música, en realidad, es una proyección de la música del universo, de las melodías eternas.

Alegría, Asertividad, Determinación, Relajación, Placer, Seducción, Armonía. Salud integral, Conexión… En definitiva, Biodanza nos ayuda en el proceso de hacer de nuestra vida aquello que realmente queremos hacer de ella.

  • Previene y disminuye el estrés
  • Fortalece la determinación, la autoestima y la identidad
  • Refuerza el sistema inmunológico y la salud integral
  • Desarrolla la creatividad, entusiasmo y alegría
  • Promueve la comunicación afectiva
  • Genera relajación, bienestar, placer, plenitud y armonía
  • La expresión de tu auténtica naturaleza.